Sí, yo sé que muchos de ustedes no agradecen nada al lobito, es más, lo maldicen. Yo entiendo, no te sientas mal por eso. Somos seres humanos todos únicos, todos distintos y cada quien siente como siente, y ya.
El problema viene cuando los malos sentimientos, o los sentimientos no gratos, carcomen nuestra alma, nuestra vida, limitándonos poco a poco, incluso agravando nuestros síntomas como pacientes LES (en nuestro caso).
Yo también sentí que esta enfermedad jodida y tan compleja, tan "a su pinta", me iba a dejar sin vida. También sentí que no podría salir nunca más, también sentí que no podría volver a caminar, que no podría volver a estudiar, que no podría volver a valerme por mi misma otra vez. También sentí que me moría.
Sin embargo, hay algo dentro de nosotros, que bajo mi creencia es el don de Dios vivo, que no me permitió caer en esos sentimientos mas allá que unos instantes breves, concediéndome aquél impulso por no dejarme consumir ni por sentimientos desagradables, ni por esta enfermedad, ni nada que esté asociado a ello.
Dones de Dios, la vida, el universo como quiera llamarlo bajo su creencia, podemos tener muchos, pero si nada hacemos teniéndolos en nuestras manos, nada producirán en ningún lugar.
Y es en ese punto en el que estoy absolutamente de acuerdo con que la mente es poderosa, poderosísima, y es algo totalmente trabajable. (pero ese es un tema que ahondaré más adelante).
Hoy simplemente quiero detenerme a agradecer, a agradecer públicamente a mi lobito. Ha sido duro conmigo, sí, pero ha abierto las alas que no sabía que llevaba en mi ser.
El convertirme en mariposa ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.
No hay medida para saber cuánto he crecido.
He conocido un mundo nuevo, el de los hospitales; el de los enfermos, he convivido con ellos, porque soy uno de ellos. He desarrollado habilidades nuevas, he aprendido cosas que no pensé nunca que podría hacer, porque mi lupus me dejó postrada y sólo mis manos podía mover, sólo podía ver, leer, aprender, etc. (se entiende no?).
He llegado a aquellos límites de mi voluntad y de mi fe en los que pensé no saldría victoriosa. Cuando estás bien y piensas, "uy si me pasará algo así a mí, jamás lo soportaría", pero sí lo soporté!, lo soporté, aprendí, me las ingenié y me adapté a miles de cosas... fue cuando conocí en carne propia que el ser humano tiene esa capacidad de adaptación, y es increíble.
Conocí ese límite en el que no hay límites.
El lupus me ha brindado la oportunidad de ser feliz, en toda circunstancia.
Si no tuviera lupus, digo, antes yo también era feliz, pero no sabía lo que era ser feliz en la infelicidad.
Me explico... Todas las personas tenemos problemas, y vemos negro de vez en cuando, eso es humano!... pero antes del lupus, venga, que no había nada realmente que me opacara.
Pero el lupus me ha dado las felicidades más grandes de mi vida!! ... saber que la felicidad no depende de nada, ni de nadie!.. ni siquiera de Dios. Porque Dios ya nos dio la felicidad, ya la entregó, La felicidad simplemente es, está, la tomas o no?... En ese caso podrían refutar que si la felicidad ya es, el lupus que?... gracias al lupus conocí la infelicidad, y ahí, en esa infelicidad he sido y soy feliz.
Nadie quisiera vivir lo que yo, ni lo que ustedes queridos muñecos/as, y aún así he sido y soy muy feliz.
Gracias a Dios por la felicidad, gracias al lupus por mostrarme el opuesto, gracias a mí, sí, a mí, por decidir ser feliz!
Y no es egoísmo. La familia, los amigos, quien sea, puede ayudarte, contenerte, inspirarte, pero tú decides.
Y es que después de que el lupus me mostró la infelicidad, yo le demostré que podíamos ser amigos, y el cedió, y hoy, hoy me hace profundamente feliz!...
Para mí, bendito LUPUS... GRACIAS!
He conocido un mundo nuevo, el de los hospitales; el de los enfermos, he convivido con ellos, porque soy uno de ellos. He desarrollado habilidades nuevas, he aprendido cosas que no pensé nunca que podría hacer, porque mi lupus me dejó postrada y sólo mis manos podía mover, sólo podía ver, leer, aprender, etc. (se entiende no?).
He llegado a aquellos límites de mi voluntad y de mi fe en los que pensé no saldría victoriosa. Cuando estás bien y piensas, "uy si me pasará algo así a mí, jamás lo soportaría", pero sí lo soporté!, lo soporté, aprendí, me las ingenié y me adapté a miles de cosas... fue cuando conocí en carne propia que el ser humano tiene esa capacidad de adaptación, y es increíble.
Conocí ese límite en el que no hay límites.
El lupus me ha brindado la oportunidad de ser feliz, en toda circunstancia.
Si no tuviera lupus, digo, antes yo también era feliz, pero no sabía lo que era ser feliz en la infelicidad.
Me explico... Todas las personas tenemos problemas, y vemos negro de vez en cuando, eso es humano!... pero antes del lupus, venga, que no había nada realmente que me opacara.
Pero el lupus me ha dado las felicidades más grandes de mi vida!! ... saber que la felicidad no depende de nada, ni de nadie!.. ni siquiera de Dios. Porque Dios ya nos dio la felicidad, ya la entregó, La felicidad simplemente es, está, la tomas o no?... En ese caso podrían refutar que si la felicidad ya es, el lupus que?... gracias al lupus conocí la infelicidad, y ahí, en esa infelicidad he sido y soy feliz.
Nadie quisiera vivir lo que yo, ni lo que ustedes queridos muñecos/as, y aún así he sido y soy muy feliz.
Gracias a Dios por la felicidad, gracias al lupus por mostrarme el opuesto, gracias a mí, sí, a mí, por decidir ser feliz!
Y no es egoísmo. La familia, los amigos, quien sea, puede ayudarte, contenerte, inspirarte, pero tú decides.
Y es que después de que el lupus me mostró la infelicidad, yo le demostré que podíamos ser amigos, y el cedió, y hoy, hoy me hace profundamente feliz!...
Para mí, bendito LUPUS... GRACIAS!
#IhaveLupus