Llegó Mayo, y la cosa se puso difícil. Tenía que esforzarme el doble para poder estudiar, y no avanzaba mucho.
Ya empezaba a preocuparme, cuando un día, lo recuerdo muy bien, estaba frente al computador y sostenía mi cuello con las manos, noté algo raro y comencé a palparme la barbilla.
Tenía una "pelota"!, me asusté, le dije a mi hermana para comprobar. Investigué inmediatamente qué podía ser, en ese momento pensaba lo peor. Un tumor, un cáncer, un algo grave.
A estas alturas aquel tiempo me resulta confuso.
No recuerdo bien cómo pasaron los acontecimientos, se me entremezclan los hechos.
Al pasar los días esa "pelota" en mi barbilla fue creciendo, y dolía. Dolía al hablar, al tragar.
Así que mi mamá pidió hora al médico y fuimos.
Era miércoles, un miércoles de mayo.