Me asusté mucho, pero en ese momento no era consciente, por así decirlo, de todo lo que me estaba pasando. Lo pensaba un rato y lo dejaba pasar nada más.
Aquí es donde se me confunden más los días, no sé qué pasó primero, pero recuerdo algunos fines de semana.
Hubo uno en que estuve prácticamente acostada todo el sábado, sin ánimo, era como si estuviese resfriada, pero sin tos, sin flemas, sin mocos, sin fiebre. Me sentía decaída, cansada, y tenía mucho sueño.
Ese fin de semana ni siquiera hice la cama, no corrí las cortinas y apenas bajé a comer.
A todo esto... la comida. Cada día la comía menos, estaba muy delgada, ahora lo sé al mirar fotografías de ese entonces, pero en ese momento no me daba cuenta, a pesar de que mi mamá me retaba mucho, decía que estaba anorexica y me obligaba a comer. Pero yo no podía, no me daban ganas de comer, había perdido el apetito, la comida me daba asco, demoraba alrededor de tres horas en almorzar, al desayuno o a la once no comía ni un cuarto de pan...
#IhaveLupus
No hay comentarios:
Publicar un comentario