El tratamiento duraba siete días, pero hubo dos días creo que no me tomé los antibióticos, que eran asquerosos. Recuerdo que un día llegué de la universidad, me acosté un rato, porque estaba realmente muy cansada, y cuando tomé los medicamentos, no pasó ni un minuto y lo vomité todo.
Así pasaron los días de esa semana, y como estaba tomando antibióticos, mi mamá me dijo que no me siguiera tomando los relajantes musculares que me había recetado el primer doctor, y además porque me quedaba dormida para ir a la universidad. Imagínense! todo el cansancio provocado por el lupus y esas pastillas! recuerdo que por esos días era como un oso invernando. Andaba como un zombie por todos lados, muy cansada, sin ánimos para nada.
Ahora que veo hacia atrás, me puedo dar cuenta, que me cansaba muchísimo más haciendo las mismas cosas de siempre.
A mi mente se viene aquel día en que llegando a la universidad, caminaba por la pasarela y me cansé mucho, realmente mucho, Iba caminando muy lento, y me dolían mucho las pantorrillas, y yo pensaba: ¿ cómo tan mal estado físico?. Llegué casi muerta al otro lado.
Recuerdo que también me costaba un mundo hacer la cama, me faltaba el aire y no tenía fuerzas. Un día estaba sentada en mi cama, y quise coger algo del mueble que esta a un costado, para ello tenía que estirar mi brazo hacia atrás y listo. No pude, no tenía fuerzas...