Quizás esta sea una de las frases más cliché de nuestro mundo (LUPUS), pero pucha que tiene razón.
Cuando me dijeron que tenía lupus, yo no sabía qué era. Me dijeron muchas cosas, muchas personas. Lo único que me quedó clarito, clarito, era de que mi vida ya nunca más iba a ser la misma. Que tendría que tomar medicamentos para siempre, que debía ir abrigada hasta en verano, "en vez de ponerte una bufanda, vas a tener que ponerte tres", que no podría salir al sol más, que debía usar gorro, gafas, bloqueador a cada rato, poleras y pantalones largos, que no podría asistir a lugares públicos con mucha gente (porque podría contagiarme cualquier resfrío, virus, etc.), que no podría comer un sin fin de cosas, etc, etc, etc...
Cuando me dijeron que tenía lupus, yo no sabía qué era. Me dijeron muchas cosas, muchas personas. Lo único que me quedó clarito, clarito, era de que mi vida ya nunca más iba a ser la misma. Que tendría que tomar medicamentos para siempre, que debía ir abrigada hasta en verano, "en vez de ponerte una bufanda, vas a tener que ponerte tres", que no podría salir al sol más, que debía usar gorro, gafas, bloqueador a cada rato, poleras y pantalones largos, que no podría asistir a lugares públicos con mucha gente (porque podría contagiarme cualquier resfrío, virus, etc.), que no podría comer un sin fin de cosas, etc, etc, etc...
Ya estaba harta de sólo oírlo.
Cuando comencé a hincharme por la predni, cuando me comenzaron a salir estrías, cuando me fracturé la columna, cada vez que me salía la mariposa en mi rostro, cada vez que me veía imposibilitada de hacer algo por mi misma, cada vez que despertaba y de lo único que era consciente era del dolor y la rigidez de cada uno de mis huesos, cada vez que tuve que congelar mis estudios,...todo eso tomaba sentido, "mi vida nunca más será la misma"... y hoy más que nunca creo que es así.
En esos momentos aquella afirmación tomaba sentido, sí, pero de una forma totalmente negativa.
Actualmente estoy absolutamente segura de que el lupus cambió mi vida, de que nunca volverá a ser la misma, ni yo volveré a ser igual que aquella joven de 23 años, ni menos aún aquella de 22 , que estaba viviendo uno de los mejores momentos de su vida cuando enfermó.
El lupus me regaló una vida completamente nueva, y gracias a el puedo decir que mi vida ya no es igual, afortunadamente, sí, afortunada y agradecida me siento del lupus.
Gracias a el mi vida ha tomado un giro inesperado. He sido fuerte, he soportado y me he adaptado, he aprendido y he vivido situaciones que jamás pensé podría vivir, aprender, y menos salir victoriosa.
He fortalecido mis capacidades y mis dones, he corregido y perfeccionado mis defectos, y sobretodo me he sorprendido de mis talentos ocultos, llegando hasta donde jamás imaginé...
Realmente el lupus me llevó hasta esos rincones y pozos tan oscuros, que me puso entre la espada y la pared, me obligó a elegir si quedarme ahí o encontrar la remota y oculta salida, esa misma que he recorrido con tanto esfuerzo día a día para no desfallecer y llegar hasta donde ahora me encuentro.
Quizás tu también estás tan agradecido/a como yo, o podrías ... tu también puedes.
Ven, aún queda mucho por recorrer...
Con cariño #IhaveLupus
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